Las personas tendemos a unirnos según nuestras sensibilidades o intereses comunes, esto es un hecho irrefutable, y como cada uno somos un universo en miniatura, conformamos grupos con objetivos compartidos para defender una porción de nuestras ideas junto a otros.
En palabras llanas, con un ejemplo práctico: tú, enfermera que nos lees, bien puedes frecuentar tu comunidad de vecin@s, el AMPA del colegio de tus hij@s o el gimnasio. Y seguro que, por ejemplo, en tu comunidad de vecinos conviven ateos con cristianos, forofos del Madrid y del Barcelona o vegetarianos con amantes del fast food. Y en el AMPA… ¡y en el gimnasio!
Pero en cada grupo al que pertenecemos tenemos claro lo que debemos tratar y no tratar, los objetivos marcados que deberíamos perseguir y los que nada tienen que ver con él.


